La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) subraya la urgencia de transformar las redes eléctricas. Es fundamental mejorar la eficiencia y expandir la capacidad de almacenamiento. Estas acciones son cruciales para satisfacer la demanda creciente, y también son necesarias para alcanzar los objetivos energéticos de 2050. 

IRENA destaca varios puntos críticos:

· Es imprescindible reformar las redes eléctricas. Esto permitirá integrar la producción récord de energías renovables. Además, se podrá gestionar el incremento del consumo global.
· La transición energética podría generar 46 billones de dólares hasta 2050. No obstante, esto requerirá una inversión anual acumulada de 10,3 billones de dólares.
· Red Eléctrica ha solicitado que los costes de seguridad de las infraestructuras eléctricas sean asumidos por los consumidores. Esta medida busca protegerlas de sabotajes y ciberataques.

La proliferación de fuentes de energía limpia transforma el sistema energético global. Sin embargo, la infraestructura existente no puede asimilar este crecimiento renovable. Esta desincronización dificulta la consecución de los objetivos climáticos. 

IRENA, con sede en Abu Dabi, detalla esta problemática en su informe. El documento se titula: «Perspectiva de la Transición Energética Mundial para 2026». En él se analizan estrategias esenciales. Estas buscan transformar el suministro eléctrico y la reducción de emisiones. También abordan cómo gestionar el aumento de la demanda energética. Todo ello, sin menoscabar la seguridad del suministro.

Necesidad urgente de reformas en redes eléctricas ante el récord de energía renovable

El informe de IRENA indica un hito en 2025: la potencia renovable instalada alcanzó cifras récord. No obstante, las redes eléctricas no han evolucionado de manera proporcional. La demanda eléctrica sigue una curva ascendente. Esto exige una reevaluación profunda de la capacidad de transporte, almacenamiento y distribución.

IRENA ha proyectado un incremento sustancial en la potencia renovable instalada a nivel global. Se espera pasar de 5,2 teravatios (TW) a 38,2 TW para el año 2050. Lograr este objetivo demanda transformaciones significativas. Es preciso integrar mayor volumen de generación limpia. También se debe satisfacer eficazmente el consumo proyectado.

La electrificación ganará un protagonismo creciente en la economía. Las estimaciones de IRENA sugieren que la electricidad representará el 35% del consumo energético final en 2035. A mediados de siglo, superará el 50%. Para ese horizonte, las tecnologías solar y eólica podrían generar más del 80% de la electricidad. Esto dependerá críticamente de la capacidad de absorción del sistema. La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones de España (FENIE) ha enfatizado la importancia de un mantenimiento óptimo de las redes por parte de los operadores.

La eficiencia energética y electrificación son los pilares estratégicos hasta 2035

IRENA evalúa los progresos en eficiencia energética como insuficientes. Estos no logran mitigar el aumento del consumo energético. El organismo alerta que las mejoras actuales no equiparan el ritmo requerido. Tampoco compensan la demanda energética global creciente. Por tanto, la expansión de la generación renovable debe complementarse con modificaciones en las infraestructuras y patrones de consumo.

Francesco La Camera, director general de la agencia, enfatiza la situación: el auge renovable por sí solo es insuficiente. La eficiencia energética flaquea. Las redes eléctricas no pueden seguir el ritmo. La demanda global de energía se incrementa velozmente. El director aboga por una transformación integral. Esta debe incluir tanto las infraestructuras como la operativa del sistema.

La electrificación implica reemplazar equipos y procesos basados en combustibles fósiles. Se sustituyen por alternativas eléctricas. Si esta electricidad proviene de fuentes renovables (solar, eólica, hidráulica o geotérmica), se reducen las emisiones. IRENA insta a priorizar esta labor hasta 2035. Es un factor crucial para cumplir con el objetivo de 1,5 °C de calentamiento global. Esta temática será central en la COP31 en Antalya, Turquía. En este contexto, soluciones de media tensión libres de SF₆ son clave para redes más sostenibles.

Inversión en redes eléctricas

IRENA anticipa beneficios económicos considerables. Estos se lograrían con una electrificación acelerada. El producto económico mundial podría crecer un 1,1% anual adicional. Esto se traduciría en ganancias acumuladas de casi 46 billones de dólares hasta 2050. El empleo también experimentaría un notable incremento. Los puestos de trabajo en renovables superarían en más de cinco veces los actuales. Actualmente, estos superan los 16 millones. Asimismo, una mayor competitividad en mercados eléctricos emergentes podría reducir los precios finales de la electricidad en un 15% para 2050.

Para materializar estas proyecciones, la inversión acumulada anual entre 2026 y 2050 debe ser de aproximadamente 10,3 billones de dólares. Estos capitales se enfocarán en nueva capacidad renovable. También se destinarán a redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y flexibilidad. La electrificación de los usos finales recibirá igualmente una parte importante de estos recursos.

La agencia responsabiliza a los gobiernos de gestionar esta transformación. Es crucial hacerlo sin comprometer la fiabilidad del suministro. Tampoco se debe afectar el coste energético ni la seguridad general. El propósito es adecuar las infraestructuras al incremento del consumo. También se busca facilitar la sustitución de los combustibles fósiles. IRENA concluye que una transición bien ejecutada fomenta el desarrollo económico.