Por si no estás muy familiarizado con el término, la huella de carbono es una medida de la cantidad total de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera como resultado de las acciones de un individuo, organización o nación. Por lo general, se mide en toneladas de CO 2.

Recientemente, la crisis del transporte y la escasez de silicio ha vuelto a sacar el tema de la contaminación “real” de los paneles fotovoltaicos. La mejor forma de entenderlo bien es mediante el análisis del ciclo de vida.

Una nueva investigación del Fraunhofer ISE afirma que los paneles producidos en Europa emiten de media un 40% menos de CO2 durante su ciclo de vida que sus competidores asiáticos.

La tecnología china domina desde hace tiempo el mercado solar mundial. Gracias a una cadena de suministro integral -China produce el 68% del polisilicio mundial- y a los bajos costes de la mano de obra, las empresas del país suministran ya más de tres cuartas partes de los paneles instalados en el mundo.

Menor huella de carbono en panele fotovoltaicos europeos

Las empresas estadounidenses, que hace 20 años producían el 22% han reducido su producción hsta el 1% actual. Los fabricantes europeos están aun por debajo de los productores americanos. Sin embargo, los módulos fotovoltaicos europeos son definitivamente una opción más ecológica. En concreto, emiten casi la mitad de CO2 que los módulos «made in China» durante todo su ciclo de vida.

Las fuentes de energía usadas en la fabricación son uno de factores más influyente en la huella de carbono. Se estima que representan entre el 50 y el 60%. También, tiene gran peso las emisiones derivadas del transporte de los paneles fotovoltaicos. Se ha calculado que un módulo solar producido en China e instalado en Europa, sól en desplazamiento incrementa un 3% de la huella de carbono total. La investigación también ha puesto de relieve que los módulos de vidrio sin marco liberan entre un 7,5 y un 12,5% menos de CO2 que su alternativa de módulos de lámina de vidrio.

El análisis del ciclo de vida

Para poder comparar el impacto sobre el medio ambiente de un producto o servicio, se ha desarrollado un método estandarizado denominado ACV. Estas siglas corresponden al Análisis de Ciclo de Vida, y se realiza siguiendo el criterio de las normas internacionales ISO 14040 e ISO 14044.

El principio es contar los recursos utilizados y las emisiones causadas en todas las etapas de la vida de un producto. Todos estos datos se traducen luego en indicadores cuantificables utilizando modelos matemáticos. Estas métricas generalmente se aplican a la función del producto y no al producto en sí. Esto facilita la comparación de dos productos diferentes que realizan la misma función. Al final, este tipo de estudios sirve para destacar qué tipo de impacto es dominante y cuales son las etapas que más afectan al medio. El objetivo final es decidir cómo actuar sobre los factores adecuados.

🔆 Los factores que afectan a la huella de carbono en paneles fotovoltaicos

La huella de carbono de un módulo solar depende de varios factores, entre ellos:

✔ el rendimiento anual de la instalación fotovoltaica

✔ la vida útil de los módulos (25 a 35 años)

✔ la duración de los inversores (de 10 a 30 años)

✔ la cantidad de electricidad necesaria para producir silicio

✔ la eficiencia del sistema a la salida del inversor

✔ el contenido de CO2 de la mezcla eléctrica utilizada para la fabricación del módulo, las celdas y las obleas. También el aluminio del sistema

✔ el tipo de sistema (en el suelo o en el techo)

🔆 ¿Por qué medir la huella de carbono en paneles fotovoltaicos?

El objetivo es contabilizar los recursos utilizados y los vertidos provocados para la producción de 1 kWh de electricidad. Por tanto, el resultado depende de la producción total de una instalación, de la vida útil y de la productividad del panel.

El resultado será distinto dependiendo de la tecnología utilizada y de la distancia desde donde se envían los componentes de la instalación. Los resultados se miden por unidad funcional, por ejemplo 1 kWh. Así podemos comparar con otras instalaciones similares o con otras instalaciones alternativas.

Por ejemplo, cuántos g de CO2 se liberan a la atmósfera para la producción de 1 kWh con un sistema fotovoltaico o con una central eléctrica.

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