La normativa europea conocida como EPBD (Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios) no prohíbe la instalación de calderas de gas, sino que establece requisitos mínimos de rendimiento y emisiones que los equipos deben cumplir para poder comercializarse en el territorio de la Unión Europea. En la práctica, esto significa que las calderas de gas pueden seguir siendo vendidas y utilizadas siempre que cumplan con los límites de eficiencia energética y de contaminantes especificados en la regulación. De esta forma, la decisión final de compra recae en el consumor, que puede optar por el equipo que mejor se ajuste a sus necesidades y presupuesto.

Los fabricantes han ampliado su oferta de calderas de condensación. Afirman, que permiten un mejor aprovechamiento del calor latente de los vapores de agua presentes en los gases de combustion. Esto se traduce en un consumo de combustible más bajo para la misma demanda térmica.

El rendimiento estacional de una caldera de condensación

El rendimiento estacional (ηs) es un parámetro que evalúa la eficiencia media de una caldera a lo largo de un período típico de funcionamiento, teniendo en cuenta las variaciones de carga y las condiciones climáticas externas. Para una caldera de condensación, este índice se calcula integrando la relación entre la energía útil entregada al sistema de calefacción y la energía primaria consumida (gas natural) durante cada hora del año, ponderada por la frecuencia de ocurrencia de cada condición de operación.

Un valor elevado de ηs indica que la equipo aprovecha eficazmente tanto el calor sensible como el latente de los vapores de agua, reduciendo así la cantidad de combustible necesaria para alcanzar la temperatura de consigna. Este concepto es esencial para comparar objectively distintos modelos y para predecir el consumo energético real en una vivienda determinada.

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