¿Puede un residuo convertirse en el pilar de la soberanía energética europea? En un escenario donde la descarbonización no es una opción sino una necesidad estructural, la transformación de materia orgánica en vectores energéticos gaseosos se posiciona como la única solución capaz de circularizar la economía a gran escala. No hablamos solo de gestionar desechos, sino de refinar moléculas verdes para alcanzar una independencia fósil definitiva.
El biogás y biometano
El biogás y su versión refinada, el biometano, representan los ejes fundamentales de la transición hacia combustibles neutros en carbono. El proceso nace de la digestión anaerobia, una descomposición bioquímica de la materia orgánica realizada por consorcios bacterianos en ausencia de oxígeno. Este ciclo natural, optimizado en reactores industriales, permite tratar desde lodos de depuradora y residuos sólidos urbanos hasta deyecciones ganaderas y restos agroindustriales.
En España el biometano es un combustible que está ganado importancia. A diferencia de otras fuentes renovables intermitentes, estos gases ofrecen una ventaja competitiva crítica: la gestionabilidad. El biogás puede ser almacenado y transformado en energía eléctrica o térmica según la demanda del mercado. Sin embargo, el salto cualitativo reside en el upgrading, el proceso de purificación que elimina el dióxido de carbono (CO2) y las trazas de ácido sulfhídrico para elevar la concentración de metano por encima del 96%.
Este biometano resultante es químicamente intercambiable con el gas natural de origen fósil. Esto permite su inyección directa en la infraestructura gasista existente, aprovechando los gasoductos y sistemas de almacenamiento sin necesidad de realizar inversiones disruptivas en la red de transporte.
La estrategia de Heygaz Biomethane
Ormonde Organics opera dos plantas de digestión anaerobia en Irlanda: una en Portlaw, Condado de Waterford, y otra en Youghal, Condado de Cork, con una capacidad total de producción de biogás y biometano de 60 gigavatios hora (GWh) anuales. La mayor parte del biogás producido se destina a la generación de electricidad renovable, mientras que una porción menor se transforma en biometano, comercializado como bio-GNC (gas natural comprimido).
En colaboración con Gas Network Ireland (GNI), Ormonde Organics está desarrollando una instalación para inyectar biometano directamente en la red nacional de gas desde su planta en Portlaw. Este proyecto permitirá la comercialización del biometano dentro del mercado integrado de gas de la Unión Europea (UE). La empresa planea incrementar la producción de biogás y biometano, promoviendo su uso en los sectores industrial y de transporte.
La producción de biogás y biometano
Irlanda posee una abundancia de residuos agrícolas e industriales adecuados para la producción de biogás y biometano. El Gobierno irlandés se ha comprometido a aumentar la producción anual de biometano de 75 GWh a 6 teravatios hora (TWh) para el año 2030. Heygaz fue creada por InfraVia Capital Partners, que es una firma de capital privado con sede en París. Esta empresa ha entrado al mercado irlandés para satisfacer la demanda de gas renovable en la industria y el transporte.
Heygaz aspira a desarrollar una cartera europea de plantas de producción de biogás y biometano en mercados con alto potencial de crecimiento. Esto se logrará mediante el desarrollo de nuevos proyectos o la adquisición de activos en producción.





