China desarrolla una batería de respaldo de escala masiva que integra tecnologías híbridas para asegurar el suministro eléctrico nacional. Su objetivo es evitar las interrupciones causadas por condiciones climáticas. Esta instalación alcanza una capacidad de 1 GWh y posibilita que la red eléctrica gestione variaciones repentinas en la producción sin recurrir a la combustión adicional de combustibles.

Los servicios auxiliares incluyen funciones esenciales como el control de frecuencia, y el equilibrado de potencia, que las baterías de gran escala proporcionan de manera eficiente. Las baterías híbridas, combinando tecnologías como las de litio-ion con otras químicas o incluso con superconductores, optimizan estos servicios al ofrecer respuestas rápidas a fluctuaciones. El aporte de estos servicios auxiliares es que estabiliza la red y previene disturbios en el sistema de energía.

Los ingenieros diseñan estos sistemas para integrar algoritmos de control que predicen y reducen inestabilidades. Su aporte es garantizar una operación continua y fiable.