Comprar un coche eléctrico implica un cambio importante en el consumo de electricidad de una vivienda. Sin embargo, eso no significa que sea imprescindible contratar una tarifa específica para vehículos eléctricos. Lo realmente importante es encontrar una tarifa que ofrezca un buen precio precisamente durante las horas en las que vamos a cargar el coche.

Por eso, antes de cambiar de compañía o de tarifa conviene hacerse algunas preguntas: ¿a qué horas cargaré habitualmente el vehículo?, ¿cuánto pagaré por el kWh durante esas horas?, ¿qué ocurre los fines de semana?, ¿necesito aumentar la potencia contratada? y ¿existe algún compromiso de permanencia?

El horario de carga es más importante que el nombre de la tarifa

Para muchos usuarios, la carga del coche eléctrico se realiza principalmente en casa y durante la noche: se conecta al llegar y se programa para que esté listo a la mañana siguiente.

En estos casos, una tarifa con discriminación por periodos puede resultar especialmente interesante, ya que permite concentrar buena parte del consumo del vehículo en las horas más económicas.

En las tarifas que trasladan los periodos horarios de la 2.0TD, las horas valle se concentran de 00:00 a 08:00 de lunes a viernes. Los sábados, domingos y festivos nacionales se consideran valle durante las 24 horas.

Esto permite programar fácilmente el cargador o el propio vehículo para aprovechar las horas de menor precio.

Pero no todos los conductores tienen los mismos hábitos. Si el coche debe cargarse habitualmente durante el día o los horarios cambian constantemente, puede resultar más práctico optar por una tarifa con un precio estable durante las 24 horas.

¿Tarifa fija, por tramos o indexada?

A grandes rasgos, existen tres alternativas que pueden encajar con la carga doméstica de un vehículo eléctrico.

Las tarifas con precio fijo las 24 horas ofrecen previsibilidad y evitan tener que estar pendiente del reloj. Pueden resultar interesantes para hogares en los que el consumo está muy repartido durante el día o para conductores que no siempre pueden cargar de madrugada.

Las tarifas con precios diferenciados por tramos horarios, en cambio, permiten aprovechar las horas valle para concentrar consumos elevados, como la carga del coche. Son especialmente interesantes cuando el vehículo puede programarse para cargar durante la noche.

Por último, las tarifas indexadas trasladan las variaciones del mercado eléctrico al consumidor. Pueden ofrecer precios interesantes en determinados momentos, pero a cambio existe una menor previsibilidad sobre cuánto costará la energía.

Un ejemplo: aprovechar la madrugada para cargar el coche

Para un conductor que pueda programar habitualmente la carga durante la madrugada, una tarifa por tramos puede tener bastante sentido.

Un ejemplo es niba Tres, que establece tres precios diferentes para la energía en función del horario. Su periodo valle (el más económico) se aplica entre las 00:00 y las 08:00 de lunes a viernes y durante las 24 horas de sábados, domingos y festivos nacionales.

De esta forma, es posible programar el coche para empezar a cargar a medianoche y concentrar buena parte de su consumo en el periodo más económico de la tarifa. Además, la tarifa no tiene permanencia y mantiene sus precios durante 12 meses.

Eso no significa que una tarifa por tramos sea siempre la opción más conveniente. Para alguien que necesite cargar habitualmente a las seis de la tarde, por ejemplo, puede ser preferible estudiar una tarifa con un precio estable durante todo el día.

La clave está, por tanto, en comparar el precio que realmente se pagará durante las horas en las que el vehículo estará conectado, en lugar de limitar la búsqueda a productos comercializados específicamente como “tarifas para coches eléctricos”.

Cuidado con aumentar demasiado la potencia

El precio de la energía no es el único elemento que hay que tener en cuenta. La llegada de un coche eléctrico también puede llevarnos a revisar la potencia contratada en casa.

Un cargador doméstico supone añadir un consumo importante, pero eso no significa que sea necesario aumentar automáticamente la potencia al instalarlo.

Antes de hacerlo, conviene calcular qué aparatos van a funcionar simultáneamente y qué potencia necesita realmente el punto de carga. Además, muchos cargadores permiten regular la potencia o utilizar sistemas de balanceo dinámico, que adaptan la carga del vehículo al consumo que se está produciendo en el resto de la vivienda.

Contratar más potencia de la necesaria supone incrementar una parte fija de la factura independientemente de cuánta electricidad consumamos.Si finalmente hay que subirla, conviene fijarse también en cuánto cuesta cada kW: algunas tarifas, como niba Flex, cobran la potencia a coste regulado, sin margen de la comercializadora.

Los fines de semana también pueden marcar la diferencia

Otro elemento que a veces pasa desapercibido al comparar tarifas son los fines de semana. Para quienes utilizan el coche principalmente para ir a trabajar de lunes a viernes, disponer de todo el sábado y el domingo dentro del periodo valle puede facilitar mucho la carga doméstica.

También puede ser útil para hogares con más de un vehículo eléctrico o para quienes necesitan realizar una carga completa durante el fin de semana sin tener que esperar a la madrugada.

Entonces, ¿qué hay que mirar antes de elegir?

No existe una única tarifa que sea la más adecuada para todos los propietarios de un coche eléctrico. El perfil de consumo de cada hogar y, especialmente, el momento en el que se carga el vehículo son determinantes.

Antes de contratar, conviene comprobar el precio del kWh durante las horas habituales de carga, los horarios exactos de los diferentes periodos, el coste de la potencia, las posibles condiciones de permanencia y la duración de los precios ofertados.

En definitiva, más que buscar una tarifa que lleve la etiqueta de “coche eléctrico”, lo importante es encontrar una tarifa cuya estructura se adapte a cómo y cuándo vamos a utilizar la electricidad. Si el coche puede cargarse cuando la energía es más barata, esa diferencia puede acabar teniendo un peso importante en el coste anual de utilizar un vehículo eléctrico.

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