El sector naval ha alzado la voz. Más de 85 líderes globales, incluyendo armadores, operadores portuarios y productores de energía, han instado a la Organización Marítima Internacional (OMI) a adoptar formalmente el Marco Cero Neto (Net-Zero Framework) en la primavera de 2026. Esta petición conjunta busca eliminar la incertidumbre regulatoria que frena las inversiones millonarias necesarias para descarbonizar el comercio global.

La urgencia es clara: sin reglas de juego definidas, la transición hacia el hidrógeno verde en el transporte marítimo y otros combustibles limpios corre el riesgo de estancarse, poniendo en peligro el objetivo global de alcanzar las emisiones netas cero para el año 2050.

Los pilares técnicos del nuevo marco regulatorio

El éxito de esta transición depende de métricas precisas y objetivos vinculantes. Estos son los puntos técnicos fundamentales del marco propuesto:

    • Intensidad de gases de efecto invernadero (GFI): Se establecen recortes obligatorios en la intensidad de carbono de los combustibles, tomando como referencia el nivel de 93,3 gCO2eq/MJ del año 2008.

    • Umbrales para combustibles ZNZ: Los combustibles de «emisiones cero o casi cero» (ZNZ), como el hidrógeno verde, deben situarse por debajo de los 19,0 gCO2eq/MJ entre 2028 y 2034. A partir de 2035, el límite será aún más estricto: 14,0 gCO2eq/MJ.

    • Enfoque «Well-to-Wake»: A diferencia de normativas anteriores, las emisiones se contabilizarán en todo el ciclo de vida del combustible, desde su producción y transporte hasta su consumo final en el barco.

    • Mecanismo de créditos: Los buques que utilicen hidrógeno verde generado por electrólisis con energías renovables generarán créditos de cumplimiento, los cuales podrán ser intercambiados en un mercado interno de emisiones.

    • Potencia del hidrógeno verde: Debido a su origen 100% renovable, el hidrógeno verde se posiciona como la opción técnica más robusta para cumplir con los objetivos de reducción del 65% de la intensidad de carbono previstos para 2040.

Seguridad para la inversión

Empresas como Moeve ya han tomado decisiones finales de inversión en plantas de hidrógeno de gran escala, pero subrayan que la viabilidad a largo plazo depende de que la OMI no retrase más la aprobación del marco. Una regulación clara permite reducir el riesgo percibido por los mercados financieros, facilitando el acceso a préstamos para la construcción de buques de nueva generación y la infraestructura de repostaje (bunkering) necesaria.

En definitiva, 2026 se perfila como el año crítico para que la tecnología del hidrógeno y la logística marítima se unan bajo un estándar global que transforme los océanos en rutas de energía limpia.

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