La energía fotovoltaica en lo más alto

Alex Txikon lleva la energía fotovoltaica a lo más alto intenta, en concreto, la llevará a más de ocho mil metros de altitud. En esta ocasión, el alpinista bizkaitarra pretende hacer cumbre en el Manaslu (8.163m. Nepal), que hasta la fecha no ha sido coronado por una expedición puramente invernal.

Será un reto mayúsculo, nunca conseguido, pero “precioso”. A Txikon le acompañará en esta expedición uno de los alpinistas más reconocidos del mundo. Está pareja de montañeros ya formó cordada en 2016 cuando juntos consiguieron hoyar el Nanga Parbat (8.126m. Pakistán) el 26 de febrero del pasado año. El italiano Simone Moro y el español Iñaki Álvarez completará el trío el escalador el guipuzcoano.

La energía fotovoltaica está presente en esta expedición sostenible

Manaslu EKI será un reto con un marcado valor humanitario y solidario, además de sostenible. El propio nombre de la expedición hace referencia a la Fundación EKI, con quien Txikon lleva años colaborando. Una entidad que centra todos sus esfuerzos en suministrar fuentes de energía eléctrica autónoma a centros educativos, de salud, y de interés social en países en vías de desarrollo.

Al igual que ya se hizo el año pasado, de la mano de Fundación EKI se entregarán medio centenar de bombillas solares. Este año Txikon y su equipo las repartirán entre las familias de la región del Makalu, recientemente afectada por un seísmo. “Una bombilla cambia radicalmente la vida una familia. Nosotros no nos damos cuenta, en ocasiones ni lo valoramos, pero para estos pueblos tener luz por la noche puede significar que los niños y niñas puedan aprender a leer, a escribir…”.

En esta línea, el compromiso de Txikon y de todo el equipo es aprovechar la energía limpia e inagotable del sol para la generación de electricidad. Se evitará el uso de generadores de energía (y combustibles). También se trata de buscar el menor impacto posible en el medioambiente. “En un campamento base se utilizan muchos dispositivos que necesitan energía: baterías, teléfonos, radios, ordenadores, estaciones meteorológicas, drones… Aun así, no se va a emplear ni un litro de combustible. La verdad es que es todo un reto, pero necesario y posible. El año pasado lo demostramos, ya que estuvimos más de 50 días en el Campo Base y no tuvimos que echar mano del queroseno en ningún momento”, explico Txikon.

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La equipación fotovoltaica de la expedición

Concretamente, serán dos las instalaciones de placas solares que utilicen, una de la expedición del año pasado y una nueva que se llevará este año; ambas proporcionadas por Fundación EKI. Una vez finalice la expedición, el objetivo es donar una de ellas a algún centro escolar de la zona. “Tenemos que aportar nuestro granito de arena a la población local, que no cuentan, ni mucho menos, con las comodidades que nosotros tenemos. Y, por supuesto, cuidar el medioambiente. Con estas acciones que desarrollamos en la expedición queremos visibilizar la necesidad de utilizar energías renovables y la tecnología para avanzar en nuestra sociedad” ha asegurado Txikon.

El agua de la expedición

El agua será otra de las cuestiones que la expedición tendrá en cuenta. El equipo filtrarán toda el agua resultante de la fundición del hielo y la nieve antes de su consumo para hidratarse de manera segura. Para ello se servirán de filtros de agua de 0,1 micrones. Estos eliminan los organismos nocivos como bacterias y protozoos. Siguiendo criterios de sostenibilidad se hará sin utilizar productos químicos u otros dispositivos.

“Ningún miembro de la expedición consumirá agua embotellada. Según los cálculos que hemos junto a AQUADAT, partiendo de consumo medio de cuatro litros de agua diarios, a lo largo de la expedición calculamos que vamos a dejar de utilizar unas 4.000 botellas de litro. Si todas las expediciones a Everest hicieran lo mismo se evitaría la generación de 125 Toneladas de plástico al año” ha explicado Txikon. Además, a lo largo de la expedición se harán batidas para la recogida de residuos que se bajarán al finalizar la misma junto con los generados por Txikon y su equipo.

El análisis de calidad de las aguas

Adicionalmente, AQUADAT realizará análisis calidad de aguas de manera remoto vía satélite, lo que complementado con la sonda multiparamétrica que lleva la expedición, permitirá analizar la calidad del agua de Katmandú y del parque natural del Manaslu. En aportación a la ciencia, también se recogerán muestras para analizar en laboratorio los contaminantes emergentes (compuestos químicos fruto de la actividad humana. Hastaasta el momento ignorados, y que son potencialmente nocivos para la salud humana y el medio ambiente. Estos efectos en muchos casos todavía desconocidos y que están muy poco regulados. Como por ejemplo los microplásticos (partículas ínfimas –no llegan a los 5 milímetros- y suponen un riesgo importante para la salud porque se acumulan en el organismo y resultan tóxicas). Se estima que la cordillera del Himalaya es la fuente natural de agua para el 25% de la población mundial.
Por último, en esta línea, desde el Campo Base se llevarán a cabo labores de filtrado y tratamiento de aceites (alimentarios) y orina. “Nuestra presencia va dejando huella en el Himalaya. La misma orina es un ejemplo, se filtra en el glaciar y en algún momento puede llegar a ser ingerida”.

La expedición Manaslu

El equipo Manaslu EKI contará también con la participación de los sherpas Chhepal Sherpa (esta será la quinta vez que colabora con Txikon) y Kalden Sherpa (repetirá tras la primera experiencia que vivió junto a Txikon el año pasado). “Compañeros fundamentales para mí y todo el resto del equipo. La pandemia de la COVID-19 está azotando a todo el planeta, pero más aún si cabe a comunidades como la nepalí” ha señalado Txikon. Junto a ellos, Eneko Garamendi y Aitor Sanz, que llevan varios inviernos acompañando a Txikon en sus expediciones invernales y son “piedra angular del campo base”, y Lur Uribarren -ex remero de Bermeo Urdaibai Arraun Elkartea y actualmente en las filas de Kaiku Arraun Kirol Elkartea-, que el año pasado también formó parte de la expedición invernal al Everest de Txikon.

La expedición comenzó en Katmandú. Establecieron el campamento base a una altura de 4.900 metros. Su objetivo, a priori, es establecer dos campamentos de altura, para que sea una subida rápida. Txikon, Moro y Álvarez tratarán de ascender por la vía clásica del Manaslu.

Durante el aproximadamente mes y medio que se espera que se prolongue la estancia del equipo en el Campo Base, Jon Barredo y June Sáenz de Urturi llevarán a cabo las últimas pruebas reales del dispositivo ELUR. Este ha sido desarrollado para detección de personas perdidas o sepultadas en avalanchas antes de su salida al mercado. “Este sistema nos va a dar una cobertura hasta ahora impensable ya que multiplica por 30 la distancia de detección de montañeros que ofrece la tecnología de salvamento actual. Para la comunidad alpinista va a ser un paso de gigante en lo que a seguridad se refiere” ha explicado Txikon.

Fuente: ENTE Vasco de energía

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