¿Está de moda la auditoría energética?

Vivimos tiempos de crisis e incertidumbre, y en estos casos, siempre se mira reducir costes para aguantar el máximo tiempo posible. La auditoría energética lleva años teniendo una gran importancia en las empresas, sobre todo a nivel interno para reducir costes y optimizar sistemas.

Sin embargo, desde marzo ha cobrado una especial importancia. ¿Será porque la mayor parte de la auditoría energética se puede realizar en modo de teletrabajo?, ¿Será porque la nueva forma de trabajar obliga a realizar cambios y se considera que este es el momento de aplicarlos?

Cualquiera de los motivos es válido, y sin duda, es una gran herramienta para aumentar los ratios de eficiencia energética y reducir costes de producción. Además, los consumidores premian las empresas comprometidas con el medio ambiente y que gestionan de forma eficiente los gastos energéticos

La auditoría energética en la industria

Una auditoría energética es un estudio y análisis de los flujos de energía en un edificio, industria, proceso o sistema. Su finalidad fundamental es la reducción de consumos y, alcanzar un importante ahorro energético y económico.

Esta herramienta de eficiencia energética es más relevante en la industria, ya que suele emplear más energía. Sin embargo, también se aplica en comercios y viviendas. Esta pequeña inversión genera ahorros continuos, ya que el consumo de energía es imprescindible en todos los procesos de fabricación, incluso en la vida habitual.

¿Quién puede hacer la auditoría energética?

Cada empresa conoce sus características y los recursos disponibles. Sin embargo, lo más habitual es que la auditoría energética la realice el personal propio de la empresa. Para ello, lo más sencillo es realizar un curso de auditoría energética.

curso de auditorías energéticas

Si se trata de una gran empresa, el trabajo es mayor. Además, según la legislación actual debe certificarse por una entidad autorizada. En este caso, se contratan empresas especializadas o técnicos freelance, es decir, un auditor energético que realice el trabajo y proponga las medidas de ahorro energético.

¿Merece la pena una auditoría energética?

Por supuesto que sí. La inversión a realizar para conseguir una auditoría energética es irrisoria. En las empresas, el gasto necesario apenas supone nada y se recupera en un corto espacio de tiempo. Más aún cuando el posterior ahorro económico va a favorecer la propia competitividad de la empresa.

En viviendas tampoco es representativo. Imaginemos el caso de una comunidad de vecinos, dividir el coste de la auditoría energética entre todas las viviendas que conforman la comunidad supone una parte tan pequeña como irse una tarde a tomar unas cañas y unas tapas.

Tras el estudio energético viene la aplicación de las medidas, que es donde se logran los ahorros. El coste de la auditoría energética queda amortizado, en general, con los ahorros resultantes de los seis primeros meses a partir de la puesta en funcionamiento de las medidas energéticas.

Las medidas propuestas en este tipo de estudios son muy diversas. Desde pequeñas acciones sin coste hasta otras donde surge la necesidad de invertir para su implementación. Las medidas propuestas se ajustan a las necesidades y recursos de los clientes que lo contratan.

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